Formas de cultivo
Según la cantidad de agua aportada al cultivo, se identifican las siguientes variantes:
Cultivo de secano: en este caso el ser humano no aporta agua al mismo, por el contrario este crece y se desarrolla utilizando exclusivamente el agua proveniente de la lluvia, aguas subterráneas, etc. Los vegetales recurren a la humedad existente del suelo. Las aceitunas son producidas bajo este método ya que el olivo no necesita grandes cantidades de agua para su crecimiento. Suele utilizarse en regiones donde la precipitación anual no sobrepasa los 500 mm.
Cultivo de regadío: estos casos consisten en el aporte de abundante agua por parte del ser humano a las plantas para ayudarlas en su crecimiento y desarrollo. Se utilizan diversos métodos para garantizar la contribución de la misma, generalmente de forma artificial, para distintos tipos de cultivos como el arroz, el algodón, etc. Los métodos más comunes son: por arroyamiento, por inundación, por aspersión, por goteo o también llamado riego localizado, por drenaje, etc.
Otras dos formas de cultivo es según su extensión:
Cultivos de subsistencia: este tipo de cultivos se basa en el sembrado de una parcela de tierra lo suficientemente grande como para abastecer a una sola familia, se puede denominar autoabastecimiento.
Para determinar la cantidad de tierra que se debe cultivar se tiene en cuenta las condiciones climáticas en donde se encuentra dicha parcela en cuestión, generalmente se estima entre 1000 y 40000 m2 por persona. El hecho de que no produzca capital hizo que muchos de los agricultores optaran por los cultivos ilícitos (coca, marihuana, etc.), lo que les deja un buen saldo ya que se mantiene una demanda estable.
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